Hablando de seguridad pública y ciudadana

Esta mañana, en Frente al Poder, lleve a cabo la segunda parte de la entrevista con el criminólogo y criminalista Emanuel Rivera Gálvez. El experto en seguridad, como punto de partida, hizo diferencia entre la seguridad ciudadana y pública. La primera, podría ser como el día a día, es decir, la tranquilidad que debe haber al salir y regresar a casa; en la calle o en el trabajo. El resguardo de los bienes.
Mientras que la seguridad pública es algo más integral, alcanza aspectos como la educación y su interrelación con las fuerzas de seguridad pública.
La seguridad en el país ha fracasado, según el entrevistado, porque no han existido políticas concretas de seguridad pública, y las pocas, no han funcionado.
En el caso de la Policía Nacional Civil, PNC, Rivera Gálvez señaló que sus agentes deberían ser formados a un nivel universitario, como pasa en Corea, donde el experto ha visto de cerca la funcionalidad de las fuerzas de seguridad. “En este país, existía una de las policías más corruptas del mundo, pero luego de una formación superior, el desempeño cambio; y por supuesto, deben ser mejor pagados”, dijo.
Al respecto, en seguida un reportaje publicado el domingo, por la prensa nacional, sobre la Policía que tenemos y la ideal.

El policía que tenemos y el que necesitamos

Quién es el agente que nos cuida y a cuál debemos aspirar.

Por Paola Hurtado/elPeriódico

Cada año los miembros de la Policía Nacional Civil (PNC) deben actualizar su información personal y laboral para renovar su carné de identificación. En esa base de datos queda dibujado el perfil del policía que nos cuida: hombre, jutiapaneco, casado, de 1.70 metros, ladino, con título de nivel medio, salario mensual de Q3 mil 800 y 3 hijos.

Es a ese policía, al que conforma el 90 por ciento de la PNC, al que le apuesta la Comisión para la Reforma Policial: el que ya viste el uniforme, el que aspira a ponérselo y el que puede llegar a ser el jefe de una fuerza de más de 22 mil personas que atraviesa una crisis de credibilidad y deterioro.

El perfil deal
Los cambios dentro de la PNC deben empezar antes desde que los elementos ingresen a la Academia, exponen Edwin Castillo y José Portillo. Ellos son carabineros guatemaltecos formados en Chile, asesores del Ministerio de Gobernación y miembros de la Comisión para la Reforma Policial que encabeza la activista de derechos humanos Helen Mack.

Para optimizar el proceso de reclutamiento de nuevos policías, explican, deben hacerse cambios en la evaluación psicológica, académica, médica y física.

Evaluación psicológica
La evaluación psicológica actual consiste en una medición básica del coeficiente intelectual y rasgos superficiales de la personalidad. La prueba idónea para un aspirante a policía también debe evaluar rasgos de liderazgo, confiabilidad, inteligencia emocional, manejo del estrés, sociabilidad, y valores entre otros aspectos psicológicos.

Evaluación académica
Las deficiencias del sistema educativo nacional también se observan en los aspirantes a policías. Aunque posean un título de nivel medio carecen de cultura general, manejo del idioma y de cálculos matemáticos. Esto se traduce en problemas de comprensión y redacción. Se propone someter a los candidatos con estas deficiencias a un curso propedéutico de dos meses, previos a los 10 meses de formación básica.

Evaluación médica y física
Los exámenes actuales evalúan peso, masa corporal, agudeza visual y ritmo cardiaco. También se revisa que el candidato no posea tatuajes ni cicatrices grandes o deformaciones físicas. Sin embargo, no se le somete a pruebas de laboratorio, las cuales podrían detectar padecimientos no visibles. Debería incrementarse la edad mínima para ingresar a la Academia. No se considera que 18 años sea edad adecuada para velar por la seguridad de otros ciudadanos y portar armas. Veinte años sería más conveniente.

Para los que ya son policías
La Policía cuenta con un programa de bachillerato por madurez pero sólo se puede cursar en la capital. Para estudiar un segundo idioma, los agentes obtienen el permiso para asistir a las clases, pero deben costearlas ellos. Las becas y cursos que se ofrecen en el extranjero que requieren de dominio del inglés siempre son aprovechadas por las mismas 262 personas bilingües en la PNC (de las cuales 70 solo hablan o escriben el inglés).

Los policías no cuentan con programas de actualización sobre las reformas a normativas o la creación de nuevas leyes que tienen que ver con el quehacer policial.

La Comisión para la Reforma Policial ha recogido estas quejas a través de grupos de trabajo con 300 policías de distintas escalas jerárquicas. Los policías están ávidos de capacitación y educación, pero se les dificulta el acceso a ellas.

Los perfiles ideales
La Comisión está elaborando un perfil para cada escala policial: desde la superior hasta la básica. Hasta el momento ha elaborado el de director general y seis subdirectores generales. Son lineamientos rigurosos. “Sabemos que ningún candidato va a cumplirlos al 100 por ciento, pero se busca que posea al menos el 80 por ciento de estas características”, explica Castillo. Los perfiles incluyen descripción del puesto, de funciones y tareas, requisitos académicos y jerárquicos, experiencia laboral, conocimientos necesarios, competencias y aspectos psicológicos. Según estos lineamientos, ningún Presidente de la República podría nombrar a un civil como jefe policial y este tendría que tener al menos una licenciatura universitaria. Lo importante de estos perfiles, dice Castillo, es contar con una base de lo que se desea para que lo que no se cumpla, se le dé reforzamiento. El perfil de los agentes (el 90 por ciento de la PNC) estará listo a finales de junio.

Los salarios
Se debe promover una nueva escala salarial, exponen los asesores. Los salarios actuales no son atractivos para el riesgo que supone la profesión policial. Se le deben sumar las precarias condiciones laborales en la mayoría de estaciones de la PNC y el desprecio de la población que acarrea el uniforme debido a los casos al margen de la ley en los que ha estado involucrada la institución. Con mejores salarios y la dignificación policial se pueden atraer mejores candidatos, acota Portillo.

Actualmente la Academia de la PNC gradúa un promedio de 2 mil nuevos agentes policiales por año, pero se requieren al menos 5 mil anuales para cubrir paulatinamente la demanda de seguridad ciudadana. Guatemala tiene un policía por cada 3 mil habitantes. La relación ideal es de 1 por 300.

El problema no es solo de números. Se requiere de policías de calidad. En la actualidad, el 60 por ciento de los aspirantes a integrar la PNC no consigue entrar porque no cumple con los requisitos, aunque estos son poco rigurosos.

La reforma
Es la primera vez, desde su creación, que se impulsa una reforma de fondo para la PNC. Antes se implementaron cursos o pruebas aislados que no correspondían a una visión global que implicara el fortalecimiento institucional.

La PNC necesita una reforma continua. Helen Mack ha insistido en la necesidad de un decreto legislativo que ampare la continuidad del proceso de reforma de la Policía que no dependa sólo del Gobierno, sino que sea un proceso de largo plazo, un proyecto de Estado.

El perfil actual
La Policía Nacional Civil (PNC) es una institución de más de 22 mil miembros, de los cuales el 90 por ciento son hombres. El 84 por ciento de ellos se reconoce ladino y la tercera parte está casada. El grueso de la fuerza policial mide 1.70 metros y posee un título de nivel educativo medio.

La PNC es una institución relativamente nueva. Fue creada en 1997 tras la firma de los Acuerdos de Paz. En el proceso de formación se fusionó a la Policía Nacional, a la Guardia de Hacienda y se formó personal nuevo. Actualmente, el 82 por ciento de sus miembros pertenece a esta nueva escuela.

A las primeras dos promociones de la PNC sólo se les requirió diploma de primaria. Desde la tercera promoción se pidió el nivel básico finalizado. Y desde 2004 es necesario haber terminado el diversificado.

Actualmente, alrededor de 3 mil policías sólo tiene cursada la primaria. Menos del uno por ciento cuenta con una licenciatura universitaria y 626 estudian en la universidad. Únicamente 262 elementos hablan inglés.

Sobre su lugar de origen, casi la quinta parte de los policías es jutiapaneca. Israín Corado, subdirector de personal de la PNC, es uno de ellos. Cuenta que recién graduado de bachiller, hace más de 20 años, decidió hacerse guardia de hacienda porque era el trabajo mejor pagado en Jutiapa: Q250 contra los Q180 que le ofrecían en empresas privadas. Con los años le tomó cariño a la carrera policial, relata, y convenció a 2 hermanos que le siguieran. Corado es economista y uno de los 9 policías con título universitario.

Años atrás, más de la tercera parte de los policías del país eran jutiapanecos. Hoy, el 16 por ciento. Corado atribuye esa mayoría de jutiapanecos al legado de los institutos normales departamentales que creó Justo Rufino Barrios a finales del siglo XIX y que se abrieron, entre otras cabeceras, en las de Jalapa y Chiquimula. En Jutiapa, en cambio, solamente había cuarteles militares. Jalapa y Chiquimula son de los departamentos que tienen menos población interesada en pertenecer a la PNC. Sin embargo, este antecedente no explica la relación del todo. San Marcos también fue uno de los primeros en contar con un instituto normal y es el segundo lugar de origen de los policías.

Más que las oportunidades de empleo –que escasean en todo el país– influye, especialmente, la familia. En Jutiapa es común tener un pariente policía. El padre jala al hijo y este a los hermanos y estos a los primos, explica Corado. La profesión también se hereda. La publicidad de boca en boca pesa más que las convocatorias que pueda hacer la PNC para atraer nuevos miembros.

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