Cuando la vida parece injusta

Columna publicada en elQuetzalteco, el 19 de junio de 2010

Por César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

Ahora es demasiado tarde. Ningún consuelo es suficiente, porque con el tiempo, estrictamente no hay vuelta atrás.
Las flores que le ha llevado se marchitarán sin que ella las vea y huela, porque es demasiado tarde.
Siempre quiso regresar a su lado, verla de nuevo, abrazarla y besarla; pero como a todos nos pasa, lo vivimos dejando para otro día, para otra fecha.
Acaso no hemos oído decir: dentro de poco, quizás el otro mes o sin falta el año que viene; pero nunca llega.
Lo triste y, entonces, reprochable, es cuando es demasiado tarde, como este caso de la vida real.
Diez años atrás se había marchado con una maleta llena de sueños y con la esperanza de volver para una mejor condición de vida.
El plan era estar lejos de casa por tres años, tiempo suficiente para mejorar un techo y hacer algo por la vida. Luego el plazo se extendió a cinco años. Desde entonces, las respuestas fueron: un tiempo más, el próximo año; un pronto que fue demasiado tarde.
Él está de regreso, llegó ayer, pero ya nadie lo espera; su mamá está muerta y a lo mejor no descansa en paz, porque siempre lo quiso ver antes de partir al destino sin retorno. Doloroso y extremo, pero cierto.
Su compromiso fue mayor, porque era el único hombre entre cinco hermanas. Era el consuelo de mamá.
Pudo regresar antes, pero no sé que pasaba por su mente, a lo mejor jamás imaginó que podía algún día ser demasiado tarde, como hoy.
La mamá falleció hace seis días. Para cuando el amigo se enteró, no lo podía creer, tampoco encontraba disponibilidad inmediata de boleto aéreo. Al final está aquí, pero demasiado tarde.
¿Qué pretendo con esta historia? Que no nos pase. Ya sé que somos mortales, pero mientras tanto, procuremos no abandonar a quienes más nos quieren. ¡No vaya ser demasiado tarde!

PUNTO FINAL. Este jueves viví un Día del Padre distinto, celebramos a gusto; frente a mí se sentó el hombre que me dio la vida, fue un encuentro a todo dar. Gracias papá.

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