El día que di positivo

Había pasado lo peor de la pandemia del 2020 e incluso todo el 2021 y ya en el comienzo de un nuevo año, llegó la palabra positivo a mi vida.

Me confieso siempre positivo en carácter y mentalidad, porque uno construye desde la mente sus emociones y sentimientos, y luego sus actos.

Hace unas semanas luego de unas reuniones, un día que regresé a la casa, por la noche, me dolía el cuerpo y sentí fiebre. Por prevención al día siguiente me realice el hisopado. Resultado Covid-19 antígeno: positivo. Luego de esa noche, no hubo más dolor de cuerpo ni fiebre, ni tos. Solo el papel decía lo contrario, porque me sentía bien.    

Quienes me conocen saben que en todo este tiempo siempre dije que no me iba a contagiar y que, si un día pasaba, que ni lo iba a sentir. Así fue, pero quiero decir en verdad qué es lo que pasó: que me programé para eso, en fe, confesé y siempre creo que Dios me protege de todo, así que mi mente y espíritu rechazó el virus, además, físicamente estoy listo. Siempre hago ejercicio y seguramente mi oxigenación y defensas están aprestos para cualquier guerra.

No te puedo asegurar que te vas a librar del mal, de cualquier tipo, pero tú decides cómo enfrentarlo; y lo más relevante, si le crees a Dios, eso negativo (en este caso positivo), esa enfermedad o ese ataque, van a ser insignificantes porque tu protección es mayor.

Se trata de una convicción, por eso no es para todos, pero si estas leyendo esto, ojalá te sirva y te anime.

Hice la cuarentena sin síntomas, por respeto a los demás. Esos días fui más productivo en soledad, pero me hastié de los vasos y platos de duroport. Valoremos la libertad y agradezcamos la salud de cada día.  

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