“Te tenía mucho resentimiento y no te quería”

PUNTUAL

Lo tienes que leer, porque si no te sirve, lo puedes compartir o solo tener en cuenta.

Este relato es real y sucedió hoy.

En horas de la mañana recibí una llamada de un señor maduro, profesional e inteligente. Ese es mi concepto de él antes y después de la llamada.

“Cómo estás”, preguntó. Bien, gracias a Dios, le respondí. Con él no hablo con frecuencia, pero me dijo, “ayer me pareció verte y sentí en mi corazón llamarte hoy”. Gracias le dije.

“Te llamo para pedirte perdón. Necesitaba decirlo y que lo supieras”, amplió.

“Perdoname, porque no te quería y te tenía mucho resentimiento, pero ya no”, me dijo.

En serio que no le pregunté por qué, ni me interesa, porque nunca le hice nada, tampoco es por quitarle relevancia, sino porque no quiero anidar nada en mi corazón que sigue intentando ser bueno cada día, porque soy humano como todos, pero reconozco que no le puedo caer bien a todos. Y eso no es bueno ni malo, ni me hace mejor ni mayor que nadie.

Le dije que aceptaba sus palabras y que lo perdonaba sin que yo estuviera ofendido ni afectado, porque es una cortesía y hacerlo requiere valor. Si antes no lo admiraba, ahora sí. Se ganó mi respeto.

Le dije que me sorprendía y al mismo tiempo no me sorprendía lo que estaba pasando con su llamada. Me sorprendía porque no me lo esperaba, pero no me sorprendía porque lo había sentido, por intuición y por discernimiento, que tenía sentimientos adversos hacia mí y sin motivo. Cuando escuchas a tu espíritu, puedes entender muchas cosas, pero en cada uno está darle importancia o no.

Justamente hoy leía esto que ahora comparto: “Sufrir envidia surge por algo que molesta y duele, es una comparación de nosotros mismos hacia otra persona, nos enseña lo vulnerable que somos y al mismo tiempo nos hace ver lo que admiramos de la otra persona y nos duele no tener esa capacidad. Lastimosamente este tipo de sentimientos causa un gran desgaste emocional, frustración y rabia».

«Amigo, amiga, tú que sientes eso, busca de Dios, busca ayuda, tú también puedes lograr lo que admiras de otras personas. Solo tienes que proponértelo, trabajar mucho para lograr lo que deseas y llena tu corazón de cosas positivas, llena tu corazón de Dios. Él nos dio a todos inteligencia, capacidades únicas e incomparables. A lo mejor yo soy bueno en algo, pero tú eres bueno o buena en otra cosa”.

PUNTO FINAL. Al respetable lo invité a desayunar en los próximos días.  

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