¿Cuándo ejercitaste la última vez tus buenos pensamientos?

PUNTUAL

Conocer a una persona no es difícil, porque cómo piensas eres y cómo te expresas configuras tu entorno.

Pareciera simple, pero no lo es tanto. A propósito, las siguientes ideas.

Veamos estos puntos en el tiempo, lo que pasó ayer, lo que pasa ahora y lo que pasará mañana.

De lo pasado, ahí que quede. Bueno, malo o como sea, es de cada quien. Del presente, esto si que nos debe importar. Porque es lo único que tenemos y por lo que vale la pena cualquier lucha. Del mañana nadie sabe, eso sí, tenemos que estar listos para cuando llegue, en todos los ámbitos, pero, especialmente en lo espiritual porque tiene que ver con la eternidad.

Fíjate en algo, antes de querer conocer a alguien, conócete a ti mismo. Conocerse es mejor en soledad, en silencio, hacerse una mirada hacia adentro, mirarse en el espejo del alma (mente, voluntad y sentimientos). Muchas veces creemos que la gente es de tal manera porque nosotros así pensamos.

Si pienso que todo es un caos, a lo mejor soy un caos. Claro, una cosa diferente es el juicio, raciocinio o conjeturas por las evidencias, por lo que se ve o demuestra. Pero mucho de lo que sabemos o entendemos es subjetivo.

Como pensamos somos, como pensamos actuamos y lo relevante, como creemos se nos hace.

Por qué traigo esto a colación, porque en estos tiempos hay mucha incertidumbre, hay muchas dudas, quizá nunca habíamos pensado tanto en el presento y en el futuro como ahora.

Por eso debemos cuidar nuestros pensamientos, porque nos mueven, porque nos conducen, nos destruyen o reafirman. Hay mucha gente que ya fracasó porque dicen que de esta no salen; mientras hay otros que aseguran que detrás de la tormenta viene la calma, pero que esa calma les devolverá todo.

Cuando hay gente muy negativa lo mejor es cambiarles el tema o no estar con ellos, porque es como un virus, se pega.

Debemos entrenar nuestros pensamientos, así como nos ejercitamos para tener buenos músculos, debemos ejercitarnos para estar en modo positivo.

Los pensamientos también se alimentan. Debemos consumir buenos pensamientos para compartirlos y multiplicarlos. Como somos seres humanos, nunca va a faltar algo negativo, pero cuando llegue, la fuerza de lo positivo domine.

No pensemos por los demás, es decir, no supongamos. Una tarea para todos, incluyéndome. Cómo pienso yo, es asunto mío, es mi problema; resuelve tú, tu forma de pensar.  

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