Diez privilegios de vivir en Xela

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Hay mucha gente que llegó para quedarse, desde un chef italiano hasta un futbolista uruguayo. Xela tiene un imán que solo se explica estando aquí y sintiendo en carne propia la experiencia de estar en la tierra de los chivos.

Xela no es una tierra exclusiva de los quetzaltecos, es también de los ciudadanos que vinieron de otros departamentos y países y que, en algunos casos, la aman más, porque también trabajan duro, la respetan y la cuidan; porque uno no escoge donde nacer, pero sí donde vivir.

Por eso quiero compartir en detalle algunos privilegios de vivir en esta linda ciudad llamada Xela:

  1. Es un privilegio sentir el frío de Xela, tan rico que para sentirse vivo hay que respirarlo profundamente. Esas mañanas nubladas que limitan la visibilidad pero que provocan sensación de una porción del cielo sobre la tierra.
  2. Emponcharse en las noches de lluvia o madrugadas de frío, otro privilegio. No hay otro lugar que no sea Xela para cobijarse y mejor si en pareja.
  3. Su Luna de Xelajú inspiración de Paco Pérez y de muchas generaciones, que hace que las calles se bañen de plata en las noches de amor.
  4. Sus shecas remojadas en bebida caliente, mejor si es con la llamada bebida de los dioses.     
  5. Es un privilegio degustar de una tasa de chocolate artesanal, mejor si es de Doña Pancha o de sus comadres.
  6. Sus buñuelos, especialmente los de doña Fidelia en el Parque Central que los sirve calientitos con miel de panela.  
  7. Los paches del sábado, los de la cuadra, en la tienda con el foco rojo, degustado con pan francés y chocolate caliente, junto a un chuchito o cambray. ¿Dime si no?
  8. Los incondicionales al equipo Xelajú MC, la mejor afición de Centroamérica. El equipo debería corresponder siempre a esa empatía única. Es un privilegio y honor ser Superchivo.    
  9. Es un privilegio que a 20 minutos puedes estar en un baño de azufre y a 1 hora estar en el calor o en el mar.
  10. Xela es un privilegio porque lo tiene todo, entretenimiento, cultura, gastronomía; por qué ir tan lejos, si aquí está lo que anhelas y necesitas. Tú eres privilegiada o privilegiado por decidir estar aquí.  

No pasa nada si sumas otros privilegios, sería un gusto saber cuáles.

La sutileza del racismo

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Anoche publique en mi perfil de Facebook un breve post sobre racismo desde el idioma:

La gente no es como se mira. Una “distinguida” y querida profesional, quien ha sido asesora en varios asuntos, quien tiene varios títulos académicos y además es profesora universitaria, hoy en los pasillos iba con un atol de elote, que se miraba muy bueno, entonces le pregunté, dónde lo venden: “allí mira, con una indita”. Se me fueron las ganas del atol por su expresión.

Me permito compartir algunos comentarios al respecto:

“Yo he escuchado de profesionales de ese nivel o más Ellos hablan en su dialecto o en su lengua«, Marleny Mejía Franco.

“La educación no se mide por los ‘títulos académicos’ triste realidad… sin analizar sus raíces”, Diana Escalante.

“También hay otras maneras más sutiles de ser racistas”, José Ignacio Camey.

“La sutileza del racismo”, Mercedes Citalán.

“Olvidamos que todos somos iguales”, Bessie Calderón de Martínez.

“Wooow despectiva la profesional. Yo le llamaría déspota”, Deyanira Carmen Canales.

“Pasaran 100 años más y el racismo persistirá sin importar el nivel académico, social, económico”, Dionicio Carreto.

“Por ese tipo de “profesionales” es que no avanzamos”, Nátaly Córdova.

“Tenga paciencia”, Moisés Daniel Ixchajchal García.

“Terrible mi estimado”, Ronni Zúñiga.

“Los títulos no dan educación, muchas veces inflan las carencias del alma”, César Rojas.

“Los títulos no siempre los poseen las personas más humanas… a veces no han salido de sus cuatro paredes, para entender el respeto, la diversidad cultural y la frase célebre de Benito Juárez, el respeto al derecho ajeno es La Paz. Mientras los humanos no dejen de poner etiquetas… el gringo, el indio, el chino, etc. No podrá tener un corazón semejante al de su prójimo. Muchos solo coleccionan títulos, pero no tienen nadita de educación mucho menos poseen calidad en sus valores, ojalá que algún día amen a su prójimo como a ellos mismos. No todos son así por supuesto. Pero las cosas pasan por algo. Las apariencias engañan”, Débora García de Woc.

“Discriminación y racismo con el uso del idioma y actitud racista”, Lesvia Morales.

“Los títulos no garantizan que se tenga educación y valores… eso se mama”, Zonia María de León.

PUNTO FINAL. Cada uno puede tener una conclusión, pero en resumen busquemos ser mejores personas con nuestros semejantes, sin distinción de nada. Gracias.