LUIS GRIJALVA DEBE DEJAR DE VER ESPANTOS 

#Opinión NADA QUE CELEBRAR, PERO MUCHO QUE RECLAMAR

No me quiero imaginar el segundo, tercero y cuarto año de gobierno local, si es que llega.

Hoy hace un año la población que Quetzaltenango tuvo una esperanza de cambio, la que no llegó 365 días después, ni siquiera se asomó a un posible nuevo rumbo. El problema sería la extrema confianza en un hombre mayor y “buena gente”, pero novato e iluso en política y administración. 

En lo público no debería haber chance de prueba y error, aunque se susurre esa desdicha. Sin este lapso de supuesto aprendizaje, el segundo año sería mejor, pero no, ciudadanos les tengo una mala noticia: todo apunta a seguir del mismo modo, el alcalde Grijalva y su Concejo no van a cambiar y las condiciones de la ciudad van a empeorar. Esta hipótesis no es sacada de una bola de cristal, sino de cómo ellos se comportan haciendo nada o enfrascados en asuntos sin importancia. Se pelean como niños de kinder –al ratito ya están contentos- y actúan como adolescentes arrebatados. 

Todos los que vivimos en la segunda ciudad del país quisiéramos que las cosas fueras distintas, con un alcalde con iniciativa y sin temor a nada, con ganas de invertir y que lo fiscalicen. El señor Grijalva le debe dejar de tener miedo a los espantos de rallas –ser preso- y ponerse a trabajar en serio. No es fácil, pero hay recursos y si no, se consiguen; y con el personal que no sirva: fuera.

Si en este primer año no ha pasado nada, al contrario, la ciudad ésta más abandonada, no me quiero imaginar lo que viene, pero sí advertir que no lo vamos a permitir ni tolerar como ciudadanos creyentes de que podemos vivir con mejores servicios y una adecuada infraestructura pública. Las buenas condiciones de la metrópoli también atraerían inversión privada. 

Al cumplirse este primer año de gobierno municipal, Grijalva no tiene nada que festejar ni informar, pero puede comprometerse con él mismo, para desempolvar la esperanza que comienza a perderse. 

Luis Grijalva Minera es politólogo y llegó a gobernar Xela con los votos de rechazo a la clase política tradicional y corrupta.

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