La pena de muerte es sed de venganza

o-pena-de-muerte-facebookLa discusión sobre la pena de muerte debe terminar, porque hay temas más álgidos y porque es improcedente legalmente como en la tutela internacional de los derechos humanos; además nos miraríamos como una sociedad retrograda. En lugar de eso, se deben evitar y prevenir los delitos de alto impacto, pero en eso lamentablemente no se enfoca ninguna autoridad.

Desde lo divino nadie tiene potestad sobre la vida de ninguno como para eliminarlo, pero ese es otro campo que no profundizaré.

Los delitos graves deben ser castigados con severas condenas de cárcel y poner a trabajar a los presos, al menos, que se ganen lo que se comen.

Ojo porque tenemos más cárceles que universidades y quizás el Estado da más alimentos a los reos que a los estudiantes de las escuelas públicas. Hay que repensar como funcionamos como colectividad.

La pena de muerte es una especie de crimen legal. Como la pregunta del Papa a un niño: ¿si hay 100 delincuentes y los matan a todos, quiénes quedan? Los asesinos.

La pena de muerte como sed de venganza no soluciona nada.

 

Apliquen la misma tijera a todos los contratistas del Estado

#Opinión. Sean parejos señores magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), si hoy mandaron a la fregada a los 11 alcaldes contratistas del Estado y un concejal -que asumieron en enero 2016-, ahora manden al mismo lugar a los diputados contratistas, que al menos en el distrito de Quetzaltenango, hay dos.

La ley es clara, artículo 45, inciso B, del Código Municipal, que señala la prohibición de asumir cargos de elección popular a quienes sean contratistas del Estado.

Si se les pasan estos nombramientos a los “magis-distraídos”, no nos imaginemos la falta de control en todas las asignaciones de puestos a partir del 2016. Urge un Tribunal de personas capaces y despabiladas, porque a estos abuelitos ya se les va la onda. Ojo porque es con el pisto del pueblo.