¿Quién tiene la culpa de que no nos guste la lectura?

librosEditorial del diario elQUETZALTECO en el marco del Día del Libro que se celebra hoy:

Los libros impresos están en vías de extinción por dos razones de peso, la primera, indiscutiblemente tiene que ver con los cambios vertiginosos que nos trae la era tecnológica y lo segundo, porque no nos enseñan bien.

Casi ninguno de nosotros olvida a la maestro o maestro que nos instruyó en los primeros pasos de la lectura, no porque haya marcado nuestras vidas, sino porque nos obligaron a leer determinados libros. Tampoco olvidamos, entre otros textos, Carazamba, aquella novela del guatemalteco Virgilio Rodríguez Macal; o qué tal, El Principito, la obra más famosa del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, y por citar una más, La mansión del pájaro serpiente, siempre de la literatura hispanoamericana. Las tenemos presentes, y no precisamente por el gusto por la narrativa, sino porque fue un tormento leer todas las páginas a cambio de puntos para ganar el grado.

Las tres obras citadas anteriormente tienen un alto aporte no únicamente al idioma, sino que a la cultura general, pero no fue el mejor momento en que nos pusieron a leer esos contenidos literarios. Así que hoy que celebramos el Día del Libro, iniciamos por reconocer que no leemos por culpa de los maestros y maestras que no supieron hacer bien esa primera inducción sobre las letras y párrafos.

Claro, podríamos decir que ellos no tienen la culpa, porque los contenidos de cada grado ya están programados y hasta se indica qué libros leer. Puede que sea así, pero la clave de todo el esquema son los educadores. El peor error es que nos impusieron qué leer, nos informaron a partir de cuándo y en cuántos días. En seguida, sin falta, a presentar un resumen a mano, de por lo menos 25 páginas, para sacar esos 10 o 20 puntos en la unidad.

En la lectura, como en todo, a la fuerza hace mal. Tiene que ser por gusto, si bien dicen que leer es un placer, siempre y cuando sea por voluntad propia. En este momento, algún maestro podrá decir que si no se exige, tampoco hay resultados. En eso no nos oponemos, porque bien dicen que padre o maestro exigente, hijos o alumnos exitosos. El punto principal del tema de la lectura está en qué poner a leer a los niños y jóvenes.

Estamos de acuerdo que ningún adulto se hace amante de la lectura, porque esto se mama o se respira desde la infancia. Se puede mejorar o se puede hacer un esfuerzo por leer más, pero la semilla se trae desde los grados de la primaria y se refuerzan en básico. Ni en diversificado, menos en la universidad se toma el hábito. En estos niveles, los jóvenes leen por presión.

Este es el secreto, que las personas leen lo que le interesa y llama la atención. Por ello, los niños, de entre 6 y 10 años deben leer sobre aventuras que al respecto hay vasta literatura, en esa edad el mundo de eso está lleno de ilusión. A partir de quinto primaria, se debe leer sobre conquistas, sobre misticismo, porque es la etapa de la exploración del mundo. Y a cualquier edad, leen sobre lo que les gusta, desde agricultura hasta tecnología. Hay para todos los gustos. Aunque lo que no se puede dejar de leer todos los días son los periódicos, porque una persona bien informada tiene mejor criterio y toma mejores decisiones.

Finalmente, en este Día del Libro, nuestro homenaje al gran maestro de las letras Gabriel García Márquez, quien nos deja mucho para leer…

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