Adiós don Gabo

Dicen que nadie se muere si alguien lo recuerda.
Tuve la dicha de conocer personalmente o al menos estrechar las manos del ilustre Premio Nobel de Literatura, el colombiano Gabriel García Márquez, la vez que fui a Cartagena de Indias. Para un periodista verlo es como el futbolista que mira y saluda a su máximo ídolo. Fue impresionante verlo y desde entonces seguí más sus obras y pensamientos.
Hoy sí estarán llorando sus putas, como dijo en su obra Memorias de mis putas tristes. Aunque el maestro de las letras y el periodismo decía que la vida no es lo vivido, sino lo que se recuerda y cómo se recuerda para contarla.
Pienso que García Márquez no se ha ido, solo ha pasado a escribir su capítulo de la inmortalidad. ¡Gabo para siempre!

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Gabriel García Márquez, en una foto que tomé en el 2007, en Colombia.

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