Pensamientos y más…

El mundo no se ha caído porque todavía hay gente buena. Realidad.

La curiosidad no mato al gato, solo lo pinchó. No todos los dichos aplican.

No solo hay que madrugar, hay que tener claro a qué levantarse. Metas de vida.

Ninguna lucha vale la pena, ni la que haces por el país, si no está dedicada a alguien. Piénsalo.

Muchos otros aunque no se confiesen culpables, su conciencia no los dejará jamás tranquilos. (A colación del caso Portillo).

Reuniones creativas

Este día escuché a la conferencista Clara Fernández, en un evento de la Cámara de Comercio, donde abordó el tema de las reuniones productivas.

Al respecto comparto mis apuntes: Inició diciendo que cuando algo es importante, nadie puede decir que no puede apagar su celular, al menos por 20 minutos. Hay que prestar atención a lo importante.

Las decisiones en una reunión pueden ser: consultivas, “solo yo”, participativas o delegativas.

Consenso es cuando todos estamos de acuerdo, porque si es mayoría, eso se llama democracia.

En este país nos falta decirnos las cosas en la cara.

Un buen jefe involucra a todos sus compañeros en las decisiones.

Hay que saber tomar decisiones porque si no, el 80 por ciento del tiempo nos pasamos resolviendo problemas.

Que todos regañamos es cierto, hasta al que va delante de nosotros en el vehículo.

Se debe castigar, o regañar, a los colaboradores, pero en privado; y reconocerlos en público.

En una reunión deben participar máximo 7 personas, más son multitud, esto para un mejor diálogo.

Solucionar problemas tiene que ver con negociar.

Una reunión es creativa solo si, hay nuevas ideas, si los asistentes sugieren y si el moderador actúa como animador y luego sintetiza.

Declaración de Chapultepec, 20 años después

libertad-prensa_0La Libertad de Expresión es de todos, no solo de los periodistas o medios de comunicación, por ello, hoy hay que celebrar que hace dos décadas se proclamó la Declaración de Chapultepec, adoptada por la Conferencia Hemisférica sobre Libertad de Expresión celebrada en México, D.F. el 11 de marzo de 1994.

Los años pasan pero el documento está más vigente que nunca por las necesidades y derechos sobre la información y porque para evolucionar como seres humanos debemos respetar estos principios que dan vida y fortalecen los países como Guatemala, donde se perpetúa la necesidad del respeto a la Libertad de Expresión: “es el aliento cívico de una sociedad”.

En seguida, comparto el Preámbulo y los 10 principios que, valen la pena leerlos y repensarlos, pero más que ello, exigir que se cumpla por salud social:

PREAMBULO

En el umbral de un nuevo milenio, América puede ver su futuro afincada en la democracia. La apertura política ha ganado terreno. Los ciudadanos tienen mayor conciencia de sus derechos. Elecciones periódicas, gobiernos, parlamentos, partidos políticos, sindicatos, asociaciones y grupos sociales de la más variada índole, reflejan más que en ningún otro momento de nuestra historia las aspiraciones de la población.

En el ejercicio democrático, varios logros suscitan el optimismo, pero también aconsejan la prudencia. La crisis de las instituciones, las desigualdades, el atraso, las frustraciones transformadas en intransigencia, la búsqueda de recetas fáciles, la incomprensión sobre el carácter del proceso democrático y las presiones sectoriales, son un peligro constante para el progreso alcanzado. Constituyen también obstáculos potenciales para seguir avanzando.

Por todo ello, es deber de quienes vivimos en este hemisferio, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, consolidar la vigencia de las libertades públicas y los derechos humanos.

La práctica democrática debe reflejarse en instituciones modernas, representativas y respetuosas de los ciudadanos; pero debe presidir también la vida cotidiana. La democracia y la libertad, binomio indisoluble, solo germinarán con fuerza y estabilidad si arraigan en los hombres y mujeres de nuestro continente.

Sin la práctica diaria de ese binomio, los resultados son previsibles: la vida individual y social se trunca, la interacción de personas y grupos queda cercenada, el progreso material se distorsiona, se detiene la posibilidad de cambio, se desvirtúa la justicia, el desarrollo humano se convierte en mera ficción. La libertad no debe ser coartada en función de ningún otro fin. La libertad es una, pero a la vez múltiple en sus manifestaciones; pertenece a los seres humanos, no al poder.

Porque compartimos esta convicción, porque creemos en la fuerza creativa de nuestros pueblos y porque estamos convencidos de que nuestro principio y destino deben ser la libertad y la democracia, apoyamos abiertamente su manifestación más directa y vigorosa, aquella sin la cual el ejercicio democrático no puede existir ni reproducirse: la libertad de expresión y de prensa por cualquier medio de comunicación.

Los firmantes de esta declaración representamos distintas herencias y visiones. Nos enorgullecemos de la pluralidad y diversidad de nuestras culturas, y nos felicitamos de que confluyan y se unifiquen en el elemento que propicia su florecimiento y creatividad: la libertad de expresión, motor y punto de partida de los derechos básicos del ser humano.

Sólo mediante la libre expresión y circulación de ideas, la búsqueda y difusión de informaciones, la posibilidad de indagar y cuestionar, de exponer y reaccionar, de coincidir y discrepar, de dialogar y confrontar, de publicar y transmitir, es posible mantener una sociedad libre. Sólo mediante la práctica de estos principios será posible garantizar a los ciudadanos y grupos su derecho a recibir información imparcial y oportuna. Sólo mediante la discusión abierta y la información sin barreras será posible buscar respuestas a los grandes problemas colectivos, crear consensos, permitir que el desarrollo beneficie a todos los sectores, ejercer la justicia social y avanzar en el logro de la equidad. Por esto, rechazamos con vehemencia a quienes postulan que libertad y progreso, libertad y orden, libertad y estabilidad, libertad y justicia, libertad y gobernabilidad, son valores contrapuestos.

Sin libertad no puede haber verdadero orden, estabilidad y justicia. Y sin libertad de expresión no puede haber libertad. La libertad de expresión y de búsqueda, difusión y recepción de informaciones sólo podrá ser ejercida si existe libertad de prensa.

Sabemos que no toda expresión e información pueden encontrar acogida en todos los medios de comunicación. Sabemos que la existencia de la libertad de prensa no garantiza automáticamente la práctica irrestricta de la libertad de expresión. Pero también sabemos que constituye la mejor posibilidad de alcanzarla y, con ella, disfrutar de lasdemás libertades públicas.

Sin medios independientes, sin garantías para su funcionamiento libre, sin autonomía en su toma de decisiones y sin seguridades para el ejercicio pleno de ella, no será posible la práctica de la libertad de expresión. Prensa libre es sinónimo de expresión libre.

Allí donde los medios pueden surgir libremente, decidir su orientación y la manera de servir al público, allí también florecen las posibilidades de buscar información, de difundirla sin cortapisas, de cuestionarla sin temores y de promover el libre intercambio de ideas y opiniones. Pero, cuando con el pretexto de cualesquiera objetivos se cercena la libertad de prensa, desaparecen las demás libertades.

Nos complace que, tras una época en que se pretendió legitimar la imposición de controles gubernamentales a los flujos informativos, podamos coincidir ahora en la defensa de la libertad. En esta tarea, muchos hombres y mujeres del mundo estamos unidos. Sin embargo, también abundan los ataques. Nuestro continente no es una excepción. Aún persisten países con gobiernos despóticos que reniegan de todas las libertades, especialmente, las que se relacionan con la expresión. Aún los delincuentes, terroristas y narcotraficantes amenazan, agreden y asesinan periodistas.

Pero no solo así se vulnera a la prensa y a la expresión libres. La tentación del control y de la regulación coaccionante ha conducido a decisiones que limitan la acción independiente de los medios de prensa, periodistas y ciudadanos que desean buscar y difundir informaciones y opiniones.

Políticos que proclaman su fe en la democracia son a menudo intolerantes ante las críticas públicas. Sectores sociales diversos adjudican a la prensa culpas inexistentes.
Jueces con poca visión exigen que los periodistas divulguen fuentes que deben permanecer en reserva. Funcionarios celosos niegan a los ciudadanos acceso a la información pública. Incluso las constituciones de algunos países democráticos contienen ciertos elementos de restricción sobre la prensa.

Al defender una prensa libre y rechazar imposiciones ajenas, postulamos, asimismo, una prensa responsable, compenetrada y convencida de los compromisos que supone el ejercicio de la libertad.

PRINCIPIOS

Una prensa libre es condición fundamental para que las sociedades resuelvan sus conflictos, promuevan el bienestar y protejan su libertad. No debe existir ninguna ley o acto de poder que coarte la libertad de expresión o de prensa, cualquiera sea el medio de comunicación.

Porque tenemos plena conciencia de esta realidad, la sentimos con profunda convicción y estamos firmemente comprometidos con la libertad, suscribimos esta Declaración, con los siguientes principios:

  1. No hay personas ni sociedades libres sin libertad de expresión y de prensa. El ejercicio de ésta no es una concesión de las autoridades; es un derecho inalienable del pueblo.
  2. Toda persona tiene el derecho a buscar y recibir información, expresar opiniones y divulgarlas libremente. Nadie puede restringir o negar estos derechos
  3. Las autoridades deben estar legalmente obligadas a poner a disposición de los ciudadanos, en forma oportuna y equitativa, la información generada por el sector público. No podrá obligarse a ningún periodista a revelar sus fuentes de información.
  4. El asesinato, el terrorismo, el secuestro, las presiones, la intimidación, la prisión injusta de los periodistas, la destrucción material de los medios de comunicación, la violencia de cualquier tipo y la impunidad de los agresores, coartan severamente la libertad de expresión y de prensa. Estos actos deben ser investigados con prontitud y sancionados con severidad.
  5. La censura previa, las restricciones a la circulación de los medios o a la divulgación de sus mensajes, la imposición arbitraria de información, la creación de obstáculos al libre flujo informativo y las limitaciones al libre ejercicio y movilización de los periodistas, se oponen directamente a la libertad de prensa.
  6. Los medios de comunicación y los periodistas no deben ser objeto de discriminaciones o favores en razón de lo que escriban o digan.
  7. Las políticas arancelarias y cambiarias, las licencias para la importación de papel o equipo periodístico, el otorgamiento de frecuencias de radio y televisión y la concesión o supresión de publicidad estatal, no deben aplicarse para premiar o castigar a medios o periodistas.
  8. El carácter colegiado de periodistas, su incorporación a asociaciones profesionales o gremiales y la afiliación de los medios de comunicación a cámaras empresariales, deben ser estrictamente voluntarios.
  9. La credibilidad de la prensa está ligada al compromiso con la verdad, a la búsqueda de precisión, imparcialidad y equidad, y a la clara diferenciación entre los mensajes periodísticos y los comerciales. El logro de estos fines y la observancia de los valores éticos y profesionales no deben ser impuestos. Son responsabilidad exclusiva de periodistas y medios. En una sociedad libre la opinión pública premia o castiga.
  10. Ningún medio de comunicación o periodista debe ser sancionado por difundir la verdad o formular críticas o denuncias contra el poder público.

La lucha por la libertad de expresión y de prensa, por cualquier medio, no es tarea de un día; es afán permanente. Se trata de una causa esencial para la democracia y la civilización en nuestro hemisferio. No sólo es baluarte y antídoto contra todo abuso de autoridad: es el aliento cívico de una sociedad. Defenderla día a día es honrar a nuestra historia y dominar nuestro destino. Nos comprometemos con estos principios.

Respeto al suicidio y la despedida de César Ricardo Crisóstomo Barrientos Pellecer

El quetzalteco, doctor en Derecho, César Ricardo Crisóstomo Barrientos Pellecer, se quitó la vida el 2 de marzo de 2014.

El quetzalteco, doctor en Derecho, César Ricardo Crisóstomo Barrientos Pellecer, se quitó la vida el 2 de marzo de 2014.

Un millón de personas se suicidan al año alrededor del mundo, lo que equivale al 1.8 por ciento del total de fallecimientos. El porcentaje es bajo, pero ¿qué lleva al ser humano a tomar una extrema determinación en su contra? A pesar que sigue siendo un misterio, hay luces al respecto.

En lo personal, me sorprendió ayer domingo la noticia de impacto sobre el suicidio del doctor en Derecho, César Ricardo Crisóstomo Barrientos Pellecer. A este connotado quetzalteco tenía el gusto de conocerlo personalmente y me parecía un profesional probo y con claras convicciones. Cada persona tiene su propio ADN y debe respetarse sin mezclarse hasta el apellido.

Cuando fue designado magistrado, en el 2009, en mi columna de opinión me refería a Barrientos Pellecer como el hombre sin simpatías ni preferencias.

Digo que me impactó la noticia porque generalmente se suicidan jóvenes con problemas sentimentales o de adicciones, pero no personas mayores, con alto perfil académico y con la vida resuelta profesionalmente hablando, como el doctor Barrientos. No se comprende, pero en mi caso, lo respeto.

Es fuerte la hipótesis, según sus allegados, el magistrado traía muchas presiones para solapar la corrupción galopante en el país, que de acuerdo con el reciente informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos, es una corrupción e impunidad institucionalizadas.

Al suicidio siempre le he tenido miedo, porque como platicábamos ayer con un amigo, casi todos en algún momento de la vida hemos pensado en ponernos fin, pero de la idea no pasa. Sin embargo, concretarlo también es cuestión de valor o furor. Por ello algunas culturas, como las orientales, lo ven como una forma honorable de escapar de algunas situaciones humillantes o dolorosas.

Aunque desde el cristianismo no es correcto, porque nadie, ni uno mismo tiene potestad sobre su vida para ponerle fin; es solo Dios quien decide dónde, cuándo y cómo. Aunque creo firmemente que nadie se va en la víspera.

Se calcula que las dos terceras partes de quienes se quitan la vida sufren depresión. Así que cuidado con la depresión, que es un síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición -alejamiento- de las funciones psíquicas. Es una enfermedad.

Que descanse en paz el doctor Barrientos Pellecer, quien hoy será inhumado en donde quería ser despedido, en San Francisco Zapotitlán, Suchitepéquez.

No juzguemos para no ser juzgados.

Que Dios nos proteja, pero sobre todo, cuidémonos de que la sombra del mal no nos alcance.