La clave es innovar en lo personal, empresarial y sectorial

Por César Pérez Méndez

Mis apuntes de anoche, en la conferencia Realidad Económica de Guatemala ¿Hacia dónde vamos?, dictada por el expresidente del Banco de Guatemala (Banguat), el economista quetzalteco Lizardo Sosa López.

Sosa López fue presidente del Banguat durante un semestre en el 1993, luego retomó el cargo del 2000 al 2006.

Con empresarios como ustedes –quetzaltecos emprendedores-, el país puede salir adelante, inició diciendo Sosa López, en conferencia de Banrural con el apoyo de la Cámara de Comercio de Guatemala Filial Quetzaltenango.

La economía del 2014 va a tener un mejor rendimiento que los años anteriores, aseguró el experto.

El tipo de cambio oscila ahora entre 20 centavos arriba o abajo, esto es positivo, dice el expresidente del Banguat.

El problema no es que uno se endeude, sino que hacer un mal uso de la deuda, aconseja.

Sosa aseguró que tenemos actualmente en el país un sistema bancario estable y sano.

Se proyecta un déficit fiscal del 2.3% para el 2014, informó.

El reto es aumentar la productividad y para ello, la clave es innovar en lo personal, empresarial y sectorial, expuso el conferencista.

Un país que no se educa no progresa, dijo en su intervención Fernando Peña, presidente ejecutivo de Banrural. Banrural es una empresa privada-pública.

Peña reconoce la puntualidad de los quetzaltecos a la conferencia de Lizardo Sosa. “me voy impresionado”, dijo.

Una de las conclusiones de hoy: los marchantes guardan su sencillo en un pañuelo como los políticos sus intereses. Hay que saber compartir.

Otro desenlace: la economía guatemalteca mostrará un mayor dinamismo en el 2014, impulsada tanto por la demanda interna como externa.

Finalmente, el país mantiene sólidos fundamentos macroeconómicos.

El economista Lizardo Sosa López junto al autor de este espacio, César Pérez Méndez, luego de la conferencia en Xela. Foto: René Merlos

El economista Lizardo Sosa López junto al autor de este espacio, César Pérez Méndez, luego de la conferencia en Xela. Foto: René Merlos

Pensamientos del 14 de febrero

Por César Pérez Méndez

Hoy tod@s están hablando de AMOR, más que hablarlo hay que vivirlo todos los días.

El mejor cumplido de hoy no es el que se dice, sino el que se siente. ¡Feliz Día del Amor, la Amistad, el Cariño y tantos agraciados sentimientos más!

En el amor no se piensa qué decir, se siente que decir.

En tiempos pasados –recientes-, las palabras bonitas eran al oído, hoy el copy paste hace de las suyas en las frías nuevas tecnologías. El amor es original.

Nunca una tarjeta dirá te amo si no es hecha con las manos.

Es mejor amar que ser amado.

La mejor muestra de amor es la que se tiene por los hijos.

El verdadero e incondicional amor es divino, viene de Dios.

La prudencia es un valor

Yo tenía muchas cosas que escribirte; pero no quiero escribirte con tinta y pluma. (3ª de Juan, 1:13)

Bonito versículo del cual no voy a explicar su contexto porque desconozco la doctrina, pero quiero destacar que nosotros los periodistas quisiéramos escribir muchas cosas que nos reservamos y guardamos solo para nuestro consumo. La prudencia es un valor.

Muchas otras veces, lo que no se quiere o puede escribir con tinta, se puede escribir con el pensamiento y decir con el alma. Buen inicio de semana para todos.

La resistencia en los cargos es natural, pero no ideal

Ya ni llorar es bueno para la Fiscal General de la República, la licenciada Claudia Paz y Paz, porque el máximo tribunal del país dice que se va en mayo. Las golondrinas anticipadas le cantaron con la resolución de la Corte de Constitucionalidad (CC) que dicta fin a su gestión como jefa del Ministerio Público (MP).

El dilema es que se iba en diciembre o en mayo, pero se va en la fecha más próxima.

Ella dice que los que se oponen a la investigación son quienes celebran anticipadamente su salida, porque su trabajo debe continuar. Sin embargo, ante el amparo ni qué decir. Acatarlo. Todos, en todos los espacios y ámbitos, especialmente públicos, se resisten a dejar los cargos, buscan un segundo, tercero o más nombramientos o reelecciones. Esto es natural en el ser humano, porque el poder es una de sus necesidades.

Se reeligen alcaldes, diputados y hasta los mandatarios quieren. Lo mismo con los funcionarios de otras áreas, como en el MP o los tribunales de justicia, como en el caso de los magistrados que este 2014 pujarán por seguir otro periodo. Ojalá la mayoría sean nuevos, con renovados aires para la celeridad de la justicia.

La verdad es que a pesar que hayan hecho un buen, regular o mal trabajo, no deberían aferrarse; ventilar las instituciones es bueno. Cada quien tiene su tiempo y debe aprovecharlo para hacer las cosas bien.

El máximo tribunal es la historia para que diga si alguien hizo bien o mal. No deberían aspirar a perpetuarse habiendo muchas personas con capacidades y deseos de servir. La resistencia a quedarse en los cargos, considero, es natural, pero no moral, porque la alternancia es saludable. Lo ideal es que surjan nuevos rostros en los cargos.

Ojalá al MP llegue un buen perfil que luche contra la impunidad que tiene secuestrada al país y sus ciudadanos.

Crónica de un voceador

Es hora de iniciar, 5:30 de la madrugada. Vivencias del lunes 3 de febrero de 2014.

Es hora de iniciar. Vivencias del lunes 3 de febrero de 2014.

Primero ejemplares vendidos.

Primeros ejemplares vendidos.

Hay que tener cuidado con las motos y bicicletas… y con todo.

Hay que tener cuidado con las motos y bicicletas… y con todo.

Todos llevan prisa. Hay que tener chispa.

Todos llevan prisa. Hay que tener chispa.

Por César Pérez Méndez

Mientras unos duermen, otros ya están despiertos y listos para emprender el día. Así como nada es difícil, nada es tan fácil. Trabajo es trabajo. Mucho depende de la cara y el ánimo que le pongamos.

El despertador marca las 4:30 de la madrugada. Es lunes. Un día antes todo estaba planificado. Sin la más mínima dificultad me pongo de pie. Es mía la frase que dice: Las bendiciones se reparten de madrugada. Lo creo y lo vivo. Es la versión propia de quien madruga, Dios lo ayuda.

Pues bien, primero lo primero, siempre encomendarse. Un baño y afuera. Son las 5:30 horas y ya en el punto de reunión. La referencia, el túmulo frente a la escuela de Llanos de La Cruz, zona 6 de Quetzaltenango, rumbo a Olintepeque.

Faltan 20 minutos para las 6 horas cuando pasa el mayorista a dejar los ejemplares que se deben vender en las próximas horas. Junto a los paquetes de elQUETZALTECO dejan otros medios impresos. Son las 6 y aún no aclara del todo. El voceador del túmulo, el joven Román, de 22 años, aún no llega. Viene de lejos, es originario de Colomba, pero vive en San Cristóbal.

Decido iniciar con lo que toca. Desató un paquete y manos a la obra. Pasan los primeros vehículos, todos parecen llevar prisa. Se aproxima una camioneta blanca, es el gerente de un restaurante. Seguramente se dirige a abrir y servir desayunos. Me dice… ¿es regalado? Le respondo que no, que ando trabajando y que debo mantener una familia. Se ríe. ¿Cuánto es? consulta: Q2.50. Paga con un billete de Q10. La primera vez, en todo, siempre genera nervios. Intento hacerlo rápido, pero cuesta dar el vuelto en cuestión de segundos.

Se da la primera venta y como se dice en el mercado, esta es la de bendición. Para entonces, ya aclaró. Da más confianza. Pero ahora todo es más visible. Pasan seguramente conocidos, pero solo bocinan. Un “adiós” o un “muy bien” no es suficiente, cuando lo que se quiere es vender. Y no es por diversión, me propuse una meta: igualar o vender más que el amigo Román, quien ya se aparece y me saluda.

Ahora somos competencia en buena lid. Ambos ofrecemos, pero él tiene una ventaja. Posee sus clientes de todos los días.  Así que a levantar la voz: “Quetzalteco, Quetzalteco, Quetzalteco…”, y se detiene una dama, abordo sus hijos; se dirigen al colegio. “Ganó el Xelajú, ¿verdad?”, me pregunta. Sí y aquí todos los detalles. Gracias. Se marcha.

La mejor venta, y no me lo contaron, es de 6 a 7:30 horas. Uno tras otro se acaba cada paquete… Vaya que atendí el consejito: “Ahí llevas sencillo”. El cambio tiene que ser rápido. Para entonces, las manos congeladas, por vivir en la calle esos dos grados centígrados, aunado al viento que dejan los carros, motos, buses y camiones.

Desde un túmulo, se mira de todo. La mayoría va hablando por celular. Unos solos, otros acompañados. Las mujeres aún se van dando toques. El retrovisor sirve para pulir el delineado o maquillaje.

Van dando las 8 horas y todo es más a prisa, pero el tráfico ya es pesado, como el humo que nos dejan de cambio quienes ni se llevan su ejemplar.

Muchos se quejan de su trabajo, siendo cómodo, adentro y en horas “hábiles”. Lo duro es trabajar en la calle. Se corre el riesgo de ser atropellado, principalmente las motos que hasta rebasan donde no lo permite la ley vial. Pero ¿quién respeta en la calle? nadie, es una jungla donde hay que estar atentos para sobrevivir. A Román, no solo lo han atropellado, sino que ha sido asaltado. Otros, me contaba que lo insultan por detener por momentos el tráfico. Así es la vía pública de cruel.

Son las 8:30, al frío se suma el hambre. Van tres horas. Afortunadamente la venta va bien, pero aún tengo ejemplares. La meta es terminarlos antes de las 10, porque aparte hay mucho que hacer en la oficina. Hay que preparar la edición de mañana. Cada quien sabe sus penas.

Los ejemplares se agarran de 10 en 10, porque pesan y con el paso de las horas duelen los brazos.

Llegó el momento de tomar el último paquete. Es casi como vender los primeros. Cuenta regresiva. Igual me compraron hombres y mujeres, jóvenes y adultos, en picops como en autos de lujo. La satisfacción es que mucha gente que ni conocemos, nos hacen el favor de leernos. Gracias, porque por cada uno de ustedes que paga Q2.50, se sostienen muchas familias, desde los periodistas hasta los voceadores.

Ahora creo con más fuerza que la vida sin experiencias no es vida. Creo que no se valora ni respeta lo que no se conoce. Hoy vendí periódicos en la calle con gusto, nada es fácil, lo sabemos, pero todo trabajo es digno. Estoy agradecido con los voceadores, porque gracias a ellos llegamos a los lectores.

Ya son las 10 de la mañana, el desayuno es justo y necesario, además que luego del arduo trabajo, todo sabe mejor.

Es un gusto y privilegio servirles.

La experiencia bien vale la pena, no solo para contar, sino que para crecer como personas. Todo trabajo es digno.

La experiencia bien vale la pena, no solo para contar, sino que para crecer como personas. Todo trabajo es digno.