Excusas increíbles

Columna publicada en elQuetzalteco el 1 de agosto de 2009

Por César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
Veritas

Le confieso que ya me inicié a cansar de las excusas de la gente, porque deberían desaparecer y así la vida sería mucho mejor. Más adelante, en este mismo espacio, le digo el porqué.
«Cualquier excusa es buena» o «todos tenemos una excusa», frases tan falsas como las joyas chapeadas, porque ni son buenas, mucho menos generalizar para descargar culpas.
Me parece que quien recurre a las excusas sólo ofende la inteligencia de los demás, simplemente porque son increíbles, a pesar que para eso, en algunos casos, sí hay creatividad.
Porque no creo que sólo yo escucho excusas, pasa que sin darnos cuenta, empezamos a ver todo esto como algo «normal», es decir, escuchar o leer motivos o pretextos para esquivar, excluir o evitar tareas y obligaciones; o disculpar alguna omisión, olvido, descuido y hasta negligencia.
Para que se sume a mi molestia, le voy a poner apenas dos ejemplos de excusas que, además, son increíbles:
Llegar tarde y echarle la culpa al tráfico, cuando es porque salió tarde; o algo peor, decir que es por la «hora chapina». Se quiere reír, hace poco oí que alguien pinchó llanta, para lo cual no se requieren más de 15 minutos, pero su retraso era mayor, una hora; entonces dijo: «lo que pasa es que pinché dos llantas».
Pasa en todos lados y con todos; está el funcionario que dice que no hay obras por falta de dinero: «no hay presupuesto». Otra ofensa a la inteligencia, cuando la verdad es que no hay nada porque tampoco hay nada en su cabeza. Se quiere enojar. Vea que es falta de gestión y no de dinero, porque ahí está la deficiente recaudación.

PUNTO FINAL. Dice el literato José Joaquín de Mora que: «una excusa es una evasión, disculpa es una justificación; pretexto es un motivo ligero o falso. Se alega una excusa para no ejecutar lo prometido. Se presenta una disculpa para evitar el castigo. Se busca un pretexto para ausentarse el empleado de la oficina». A qué voy al reproducir este interesante texto, a que es mejor una justificación, franca y honesta, contra «cualquier excusa es buena».

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