¡Salud!

Columna del sábado 26 de julio

César Pérez Méndez

cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

¡Salud! ¡Salud! ¡Qué más quisiera!
No estoy hablando de copas… me estoy refiriendo a su salud, a nuestra salud. Y me preocupa, porque para la Organización Mundial de la Salud, “es el estado de completo bienestar físico, mental y social”, así diría que, casi nadie, está sano.
Agreguemos que la definición señala que salud no es solamente la ausencia de afecciones y enfermedades, es decir, dolor.
Bajo este panorama y ahora que casi lo convenzo de que usted está enfermo, pero no grave, le comento que platiqué con el doctor Diego Antonio Manrique De León, no para que me recetara algo, sino para que me contara cómo está este tema en el departamento de Quetzaltenango, ya que funge como director del Área de Salud.
Nada me sorprendió, es más, me terminé de preocupar, es decir, enfermar un poco más, -dicho en este contexto-, porque al Estado no parece interesarle la salud de los ciudadanos y más precisamente de los pobres.
Si usted no se siente bien, sólo le quedan dos caminos, aguantarse –no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista- o curarse, y si escoge lo segundo, únicamente hay dos posibilidades, en lo privado, eso si tiene dinerito o ver si en lo público le dan unos calmantes, porque de eso, no pasan.
Veamos que a Quetzaltenango, en este 2008, el Gobierno le asignó Q29 millones 367 mil, apenas Q978 mil más que el año pasado. Esta suma no es nada, si la colocamos frente a las imperantes necesidades de la población; pero todavía es más poco cuando se sabe que al presupuesto hay que restarle Q13 millones 194 mil para salarios de médicos y enfermeras; lo que significa que disponen de Q16 millones, de los cuales unos Q10 millones son manejados por Organizaciones No Gubernamentales para dar “atención primaria”, donde el sistema público no llega. Con esto último no estoy de acuerdo, porque quién sabe si hacen algo en las comunidades más lejanas, aunque el referido doctor me aseguró que es funcional y que la atención es fiscalizada.
Para mejorar esto se necesita un presupuesto más amplio y que todo esté en manos de Salud Pública, aunque esto no garantice trasparencia, por lo menos se podrían enfocar en quienes verdaderamente urgen auxilio; para esto, habrá que destinar a este rubro más del 6 por ciento del presupuesto nacional, como ahora, y más allá de ese escaso 0.9 por ciento del Producto Interno Bruto, PIB.
Mientras tanto, más que curarse, haga lo que los médicos llaman salud preventiva; practique algún deporte y coma adecuadamente, o haga lo que quiera.

PUNTO FINAL. Manrique De León es de los pocos funcionarios departamentales del anterior gobierno que siguen con el hueso; está confiado, dice que no está por afinidad con el partido gobernante, sino por capacidad. ¡Vaya pues!

Las lágrimas borrarán el maquillaje

Columna del sábado 19 de julio

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

Está como aquel marido, el cónyuge mala onda que somata a su pareja y, para que ella pueda salir a la calle y no se den cuenta se pasa una repellada de maquillaje; aunque al final, los vecinos y la sociedad acaban por darse cuenta.
Y para terminar de fregarla, cuando la maquillada se encuentra con sus amigas se pone a llorar desconsoladamente y, entonces, qué pasa: el cosmético se le cae y los moretones se dejan ver…
Imagino que, a usted, la historia se le hace conocida, no porque sea un golpeador o golpeada, sino porque en sentido figurado estaríamos hablando de las calles de la ciudad de Quetzaltenango que están severamente golpeadas, y las autoridades municipales lo que hacen es simplemente maquillarlas, es decir, bachearlas. Aún rellenadas, cubiertas, el daño se mantiene; porque la solución es temporal, mientras los golpes no se vuelvan a ver…
Y de qué lágrimas estamos hablando, literalmente de las lluvias; estos días las escasas precipitaciones han favorecido, pero ya vienen agosto y septiembre, donde van a caer unos porrazos y, ahí sí, el retoque –el bacheo- será lavado y todo va quedar nuevamente descubierto: esos agujeros. Por eso, entre broma y broma, la verdad se asoma… Lo siguiente ya se lo escuché a más de una persona: “Dicen que ampliarán las calles de Xela, ¿por qué?, porque ya no caben los hoyos”.
No es que le tenga mala fe a la idea de reparar las calles, sino que realmente es una solución momentánea, sabiendo que la humedad se convierte, en esta época, en la peor enemiga del bacheo. Eso también significa tirar el dinero, entonces, se debería ahorrar esa plata –unos Q500 mil- y buscar más para pensar en grande.
Me gustaría, como a todos los vecinos, que en lugar de rellenar los agujeros se pavimentaran varios tramos de la ciudad, como la avenida Las Américas, entre las zonas tres y nueve, al estilo La Independencia. Y también toda la 5ta calle de la zona tres, porque está más grave que la 4ta.
Esto no sólo tendría contenta a la población, sino que también comenzarían las obras que la población espera y que no hay modo que inicien con este reelecto gobierno local.
Pero para hacer esto se necesitan varios millones de quetzales que, si no los tienen, los deben conseguir, porque urge el desarrollo gris: infraestructura.

PUNTO FINAL. En el clamor popular, a través de una encuesta publicada por este periódico, el 67% ve desastrosas las calles; el 24% mal, un 8% regular y el 1% bien. Estos números no dicen que algo hay que hacer, sino mucho.

Familia sustituta

Columna del sábado 12 de julio de 2008

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

Tres mujeres están buscando familias sustitutas. Y eso qué es: es aquella que reemplaza, en forma temporal, a la familia biológica.
Se trata de dos trabajadoras sociales y una sicóloga que recientemente fueron contratadas por la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de la República, pero que a la fecha ni dónde sentarse tienen, porque no les han dado equipo ni viáticos para movilizarse en la región.
Dicen ellas que están dispuestas a poner de su bolsa, mientras les pagan su primer cheque, para comenzar a promover y desarrollar el Programa de Familias Sustitutas.
Aunque saben que tendrán un presupuesto, hasta ayer desconocían el monto. Lo que tienen claro es el objetivo que persiguen: ubicar familias que puedan brindar de forma temporal y responsable, cuidado, crianza y protección a un niño, niña o adolescente en situación vulnerable, integrándolo a una familia que no es biológica, pero que puede ofrecerle un ambiente seguro y satisfacerle sus necesidades físicas, emocionales y sociales.
Con esto, le pregunto, ¿compartiría usted su familia? Si su respuesta es negativa, cambie de página. Porque eso de compartir no es otra cosa que un reto de amor.
Creo que familias sustitutas deben haber muchas, ¿Por qué? Porque es mucha la necesidad de esas criaturas abandonadas y maltratadas. Es suficiente observar a nuestro alrededor y encontrar niños y niñas en sufrimiento que, no sólo necesitan ropa y comida, sino el calor y amor de un hogar.
Por falta de familias sustitutas es que se llenan los hogares temporales o las casas donde luego –en algunos casos- son víctimas de atropellos y abusos, hasta violaciones. Si muchos abrieran las puertas de su casa, tal vez no se acaba el problema, pero unas cuantas vidas sufrirían menos.
Eso sí, no se trata sólo de querer abrir las puertas, sino que hay requisitos, entre ellos: a) Carencia de antecedentes penales y policiales, b) Certificados médicos, c) Dispuestos a ser evaluados social y sicológicamente (porque luego puede haber uno que otro depravado que quiera cuidar niños) y, d) Presentar tres cartitas de recomendación.
Y, según el Programa, los interesados tienen que tener entre 30 y 55 años, estar casados o en unión de hecho y, eso sí, tener ingresos económicos estables, porque si no, luego como los mantienen, porque no es sólo amor.
Si esto le terminó de interesar, llame al: 7765 3377.

PUNTO FINAL. ¿Y por cuánto tiempo sería? El niño, niña o adolescente permanecerá con la familia sustituta hasta que se defina su reintegro a su familia de origen o hasta que se encuentre una solución permanente, llevando este proceso horas, días o meses.

Hablando de Ingrid

Columna del sábado 5 de julio

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

Ahora que hasta los niños hablan de Ingrid Betancourt, de lo espectacular e impecable que fue su liberación, me he puesto a pensar en lo duro que es estar secuestrado y sus múltiples formas.
Si ampliamos nuestra percepción, nos daremos cuenta, encontraremos y nos toparemos con que realmente “aquí vivimos muertos”, palabras que ha inmortalizado la ex candidata presidencial colombiana que esta semana fue liberada de las garras de la guerrilla en aquel país sudamericano.
Vaya si no, cuando miles o es que millones de latinoamericanos, guatemaltecos, entre ellos, quetzaltecos, permanecen secuestrados por la pobreza. Y no llevan seis años, como Ingrid, sino muchos más de sufrimiento, de dolor y de angustia por ver como nuca salen de donde están.
Son esos hombres, mujeres y niños que están condenados sin haber cometido delito, más que haber sido presa de la desigualdad, de las injusticias y que permanecen sin esperanza de liberación. Ahora se calcula que en Guatemala hay 700 mil nuevos pobres, por varios factores; están los que hoy en día comen menos, por el encarecimiento de la vida, sin que nadie ni nada detenga la crisis.
Entonces, si vemos el secuestro más allá de la privación de nuestra libertad, como estar encadenados, apresados, raptados o retenidos, vamos a entender que muchos otros están secuestrados por la envidia, el egoísmo y el odio; que se condenan a sí mismos y que no son capaces de liberarse. O qué tal la falta de perdón que, según los conocedores, es como un veneno que tomamos a diario, gota a gota, que no sólo impide la reconciliación total, sino que daña el espíritu. Y aquí ya me estoy metiendo a las profundidades, por eso me detengo y le pido, si lo necesita, que bucee en su interior y haga algo por su libertad. Nadie más que usted. No necesita que un comando lo libere, lo rescate.
O está secuestrado por su trabajo que ni lo deja respirar, es cierto que es una de las principales bendiciones, pero no se atormente –organizarse, es la clave-; tampoco es que la desidia lo alcance, porque es otro mal.
Los otros serían aquellos que están privados de su libertad por el alcohol, las drogas, la prostitución, la pornografía o la infidelidad. Ha de ser tormentoso. Es doloroso. Cuánto lleva, seis años, menos o más, no importa, libérese.
Seguramente se le han ocurrido otras formas de estar secuestrado, porque hay tantas. ¡Dios nos libre o nos libere!

PUNTO FINAL. Ingrid Betancourt podría ser la perfecta vicepresidenciable de Álvaro Uribe en un tercer mandato y, no sólo triunfarían en las urnas, sino que pondrían fin a la guerra colombiana.