Único requisito: estar vivo

Columna del sábado 27 de octubre de 2007

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

Le voy a recordar la clave para ganar más. Es posible, siempre ha sido posible y no cuesta nada. ¿Cuál es su salario o ingresos mensualmente? Usted sabrá si le es suficiente o no. Si además de cubrir sus necesidades básicas, -alimentación, vivienda, vestuario y medicina-, le alcanza para el entretenimiento de su familia y si todavía ahorra, por lo menos, ese 10 por ciento que recomiendan los economistas.
Bueno, también puede decir: y qué le importa. Claro, no me concierne, pero deseo compartirle algo que vale lo que me va pagar: nada; entonces, igual si lo aplica, aprovecha, transmite o desatiende y olvida. Esta en usted, siempre ha estado en su persona la posibilidad de tener más o de continuar “estirando” sus billetes.
Creo que no es suerte, para mi, quien tiene se lo merece, a menos que sea herencia o de procedencia arbitraria. Voy a que somos y tenemos lo que construimos; somos el resultado de nuestros actos dicen los expertos y vaya si no tienen razón.
Entonces, si las cosas son así, usted qué ha hecho para tener ese negocio, empresa o empleo y contar con esos ingresos. Usted sabrá. Lo cierto, a mayor preparación, mejor nivel de vida. El problema es que muchos dicen que no tuvieron la oportunidad de otros, ir a la universidad. Puro pretexto si entendemos que la formación profesional significa “el proceso continuo de transformación que permite que la persona adquiera los conocimientos y desarrolle sus aptitudes, destrezas y actitudes necesarias para desempeñarse en un puesto de trabajo”. Y eso, lo ofrece en Xela y otras regiones del país el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad, INTECAP.
Y qué se necesita para ingresar: nada. “El único requisito es estar vivo”, dijo en una reunión en la que coincidí con Guillermo Castillo Reyes, gerente de la institución, al referirse que no le vedan la oportunidad a nadie. Además que muchos no ingresan cuando hay requerimientos que cumplir.
Depende de la carrera, curso o actualización que elija, puede durar de seis meses a dos años y no hay excusas porque las clases son de lunes a domingo, en diferentes jornadas y horarios.
En Xela están a su disposición 10 talleres de diferentes especialidades, siete laboratorios y dos salas con herramientas actualizadas y modernos recursos tecnológicos. Además, puede prepararse en administración y finanzas; lo va necesitar cuando gane más.

PUNTO FINAL. Las inscripciones en el INTECAP están abiertas y las clases comienzan la tercera semana de enero. Usted manda, dijera alguien por ahí.

Ahora ya caminas lento…

Columna del sábado 20 de octubre de 2007

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

Depende del tono en que se exprese, pero no creo que llamar viejo o vieja a una persona de edad avanzada sea una falta de respecto, como se pinta y se pide que en lugar del término se diga: persona de la tercera edad.
Al menos el diccionario de la lengua española dice que viejo es el adjetivo de una persona de mucha edad. Como se le llame, no importa, palabras más, palabras menos; lo que verdaderamente interesa es como se le trate, ese es el punto.
Ahí está la canción de Chente Fernández, Viejo: “…anda solo y esperando, tiene la tristeza larga, de tanto venir andando. Yo lo miro desde lejos, pero somos tan distintos, es que creció con el siglo… Ahora ya caminas lento, como perdonando el viento… La edad se le vino encima, sin carnaval ni comparsa… El dolor lo lleva dentro”. La mejor descripción hecha canción.
No sólo se camina lento porque la edad se le vino encima, sino en qué condiciones, porque ese caminar puede ser doloroso. Dichosos los abuelos que sus días y años transcurren con todo el socorro posible, porque hay muchos más que sus tiempos pesan y duelen más. Por eso, es oportuna la existencia de la Asociación Quetzalteca de Invalidez, Vejez y Sobrevivencia, AQVIS, que a puras penas están de pie en demanda de sus derechos.
A este grupo de viejos, que tienen mucho que contar y compartir, por su experiencia de vida, me tocó escucharlos esta semana, me hablaron de sus exigencias y demandas ante el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, IGSS.
Para comenzar, no están pidiendo mucho, quieren que los traten bien cuando acudan a la institución, urgen medicinas y que sus colegas del tiempo no pasen meses ni años tramitando una miserable pensión.
A todo esto, a pesar que sus demandas son justas, porque no es caridad, son ignorados por las autoridades; el jueves último, en su asamblea habían convocado al director local del Seguro Social, Arturo Valdez, pero no llegó. Todavía, el auxiliar departamental de la Procuraduría de Derechos Humanos, Carlos Martínez, a pesar de estar de vacaciones, acudió al llamado de los longevos.
Por ello, el respeto a nuestros mayores no ha de ser sólo con darles buenos días, sino que velando porque sus derechos no sean vulnerados.

PUNTO FINAL. Si a la lucha de la Asociación Quetzalteca de Invalidez, Vejez y Sobrevivencia, AQVIS, desean unirse más jubilados, ellos se reúnen todos los jueves en la 9na. avenida 9-27, zona uno de Xela.

César Aníbal Rojas tiene sed de justicia

Columna del sábado 13 de octubre de 2007

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

Lo conocí hace un tiempo, en la calle, coincidimos en una venta de churrascos. Platicamos algunas cosas, de sus esfuerzos por contar con un espacio digno para comerciantes y compradores del mercado de la terminal Minerva, en la zona tres de la ciudad altense.
Pasó el tiempo y volví a saber de César Aníbal Rojas Coyoy hasta cuando lo intentaron matar. De dos detonaciones que hizo el atacante, una bala acertó en la humanidad del empresario que está vivo de milagro. El informe forense dice que al ingresar al hospital, su pulso era “cero sobre cero”. En otras palabras, lo estaban dando por muerto.
Cuatro meses después del atentado, aún no se recupera física y emocionalmente. El proyectil impactó cerca de su pulmón y las repercusiones alcanzaron su brazo derecho que ahora moviliza con dificultad, situación que obliga que sea asistido por una fisioterapista.
Desde aquel 2 de junio, la vida de César Aníbal no es la misma, además de haber afectado sus actividades como secretario de la Asociación de Gerentes, tesorero de la Junta Coordinadora de Vecinos de Quetzaltenango y miembro del Consejo de Ciudadanos de la Mancomunidad de Los Altos, su actividad comercial fue interrumpida.
En lo que no ha perdido concentración es en la búsqueda de justicia, y esta semana acudió a los tribunales para, más que esclarecer su caso, iniciar el proceso que podría conducir hacia los responsables intelectuales del homicidio en grado de tentativa.
Para entender este hecho, habría que anteponer algunos detalles: primero, no pudo derivar de la delincuencia común, porque no intentaron robarle nada. El ataque fue directo y el objetivo era eliminarlo. Segundo, todo apunta que el ahora juzgado en debate oral y público sólo fue contratado, porque la víctima asegura no haberlo visto nunca antes del hecho. Y tercero, habrá que revisar quiénes estarían interesados en frenar el cuestionamiento de Rojas Coyoy, no sólo como comerciante sino como fundador y presidente de la Asociación de Arrendatarios del Mercado Minerva.
Si un mercado, sin excluir a La Democracia, El Centro, Las Flores y Trigales, puede desatar situaciones de esta dimensión, es porque ahí apesta algo más que la basura, puede ser la corrupción.

PUNTO FINAL. Rojas Coyoy no está involucrado en política partidista; por lo mismo, es una carta nueva que podría proponer ideas para el beneficio de muchos, puntualmente en el sector comercial.

Daños en el más grande de Centroamérica

Columna del sábado 6 de octubre de 2007

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

En la zona seis de la ciudad de Quetzaltenango está construido y en funcionamiento el Complejo Judicial más grande y moderno de Centroamérica. Así está catalogado el Centro Regional de Justicia que este lunes celebra su tercer aniversario en medio de la intranquilidad, preocupación y frustración.
El 8 de octubre de 2004 fue inaugurado el Centro que requirió una inversión millonaria; tres años después, lo inesperado: una de las cuatro torres se muestra inclinada unos cinco centímetros.
De esa cuenta, ante el temor de que la estructura colapse, ayer los 18 trabajadores del Centro de Mediación empacaron todo, papeles e inmobiliario, y se marcharon a un lugar seguro; ni tanto, porque ocuparán las tétricas antiguas instalaciones de tribunales en la zona uno de Xela.
Las fallas y daños han sido detectados en la torre que ocupa el Centro de Medición que, de paso, preocupa más, tomando en cuenta que es el edificio más pequeño del Complejo. Entonces, habrá que revisar las demás construcciones donde funcionan las áreas Penal, Civil y Administrativo, no vaya ser que los daños sean mayores o sorprendan de un momento a otro.
Antes de ir tras los responsables de estas chambonadas, habrá que determinar exactamente qué pasó y originó los daños.
Puede haber una serie de hipótesis, desde que no se compactó bien el terreno, como lo que está llevando tiempo, ahora mismo, con la construcción del Aeropuerto de Xela, en el mismo sector. El una reciente conversación con el director de Aeronáutica Civil, José Manuel Moreno Botrán, me comentó que esos terrenos, de por ahí, deben ser debidamente compactados para evitar cualquier situación. En fin, eso lo tendrá que determinar una comisión que verificará la construcción y que de ser necesario, lo más seguro, el inmueble tendrá que ser demolido y construido inmediatamente.
Lo que definitivamente hay que ir descartando es el planteamiento de que por movimientos telúricos el edificio estaría sufriendo daños. De ser así, los edificios más altos presentarían mayores perjuicios.
Por otra parte, entre los responsables habrá que identificar a quienes dieron su visto bueno de la construcción. La supervisión deficiente es complicidad.

PUNTO FINAL. Una obra en manos del aparato estatal, además de estar mal construida, llega a valer el triple de lo que costaría en manos del sector privado. Es mera estimación real.