Icono de la prensa regional

Columna del sábado 26 de mayo de 2007

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

Una celebración antepone complacencia y satisfacción; eso justamente experimenta el periódico elQuetzalteco, ahora que cumple XXIII años de labor ininterrumpida.
Antecedentes de esfuerzos periodísticos desplegados en la segunda capital del país, Quetzaltenango, dan cuenta y ratifican que elQuetzalteco es hoy por hoy el icono (imagen, cuadro o representación) del periodismo departamental.
Por diversas razones o circunstancias, los medios de comunicación impresos departamentales han sido de efímera existencia, claro, sin descalificar el aporte, menos desvalorizar el esfuerzo; de una u otra manera, han atendido la demanda de información. Sin embargo, cumplir 23 años de escribir la historia local y regional, sitúan a elQuetzalteco en un lugar privilegiado en la lucha por el derecho de informar y estar informados.
Desde aquel 12 de mayo de 1984, cuando circuló por primera vez elQuetzalteco, a la fecha, muchas cosas han cambiado, fundamentalmente por la oleada tecnológica, empero, el propósito sigue siendo el mismo, ofrecer información puntual y precisa.
Varias generaciones de periodistas han desfilado en la sala de redacción del ahora trisemanario, a quienes hay que reconocer su trabajo; en ese orden, vale decir que en la actualidad, no sólo destaca la juventud, sino el profesionalismo del equipo que hace posible las ediciones de todos los martes, jueves y sábado.
A pesar de las adversidades y atropellos contra el ejercicio de la Libertada de Prensa, la misión y visión se mantienen, estando claros que la información no obedece a intereses de pocos, sino a la necesidad de todos por conocer la verdad.
De esa cuenta, la participación de elQuetzalteco en la sociedad es vital, intrínseca y medular; yendo más allá del nombre que lo identifica con Quetzaltenango. Para sustentar lo anterior, es necesario recordar lo que dicen y aplican los antropólogos: un periódico refleja a su ciudad o país.
Si queremos saber cómo es Xela, hay que leer elQuetzalteco. Simple. Además de los hechos lamentables derivados de la inseguridad y otros problemas que aquejan a la colectividad, en sus páginas destaca también el lado amable, la pujanza y crecimiento de su gente. Para muestra, la campaña social de los Quetzaltecos de Corazón que anoche ofrecieron un nuevo Quetzalteco del Año, por su proyección y aceptación ante los lectores.

PUNTO FINAL. Aquí no puede haber punto final, la historia no termina de escribirse. Palabra de Honor.

Expectativa por Quetzalteco del Año

Columna del sábado 19 de mayo de 2007

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

En la edición del próximo sábado 26 de mayo se sabrá todo. Se despejará la duda, se dará a conocer el nombre del ganador, ganadora o ganadores, justo en el marco de la celebración del XXIII aniversario del trisemanario elQuetzalteco.
Una ceremonia especial, la noche del viernes, será propicia para revelar el nombre del tercer Quetzalteco del Año, un acontecimiento que hace posible la acertada interacción del medio de comunicación escrito, con sus receptores, es decir, sus lectores.
Desde que el Consejo Editorial de elQuetzalteco, en noviembre de 2002, decidió sumar un esfuerzo a su misión de informar, orientar, educar y entretener con veracidad, responsabilidad y entusiasmo, ha sido posible el reconocimiento a decenas de hombres, mujeres, jóvenes y niños que han destacado en diferentes áreas y que constituyen muestra clara de la pujanza, tesón e impulso quetzalteco.
No en vano al reconocimiento mensual se le llama Quetzalteco de Corazón, porque para merecerlo, estamos seguros, hay que vivirlo y estar demostrado a los ojos de todos. De los homenajeados mes a mes, al final, en el aniversario de la institución periodística, se nombra al Quetzalteco del Año.
Además, la mecánica de selección le otorga un valor agregado, porque no es el Consejo Editorial, ni un grupo de eruditos, o algo parecido, el que toma la decisión, sino que los miles de lectores, a través de votos en papeletas publicadas en las ediciones de martes, jueves y sábado.
Los Quetzaltecos de Corazón, que está vez corren por el título de Quetzalteco del Año, son: Carlos Enrique Guzmán, empresario; José Echeverría Reyes, médico; Roberto Gutiérrez Martínez, empresario; Juan José Gramajo, promotor cultural; Ángela Salazar Figueroa, representante de la niñez y promotora sociocultural; Francisco Cajas Ovando, historiador; Verónica De León Régil, comunicadora; Elida Magdalena Cojom, deportista, y Gloria Tello de Loarca, educadora, además del Club Xelajú MC.
Como habrán notado, el primer punto es la diversidad de candidatos, nada comparado con la putrefacta política partidista; uno debe ganar, pero todos merecen nuestro voto. No ofrecen nada, porque bastante nos han dado con su ejemplo.

PUNTO FINAL. Los primeros dos Quetzaltecos del Año han sido, el doctor Isaac Cohen y “El Superchivo” Carlos Humberto Sosa; el tercero, está por descubrirse. Está en sus manos: recorte la última boleta, decida y deposítela antes del medio día del lunes 21.

¿Cuánto cuesta un espacio de poder público?

Columna del sábado 12 de mayo de 2007

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

Últimamente se habla de los inversionistas o financistas de los candidatos a cargos de elección popular, nada nuevo, porque esto ocurre cada cuatro años, sin embargo, lo que llama la atención son las cifras que ahora manejan.
Todo tiene un precio, aunque no es el punto que realmente debería inquietar a la población, porque al final de cuentas, todo se maneja silenciosamente; lo que sí debería preocuparnos, es lo que persiguen estos “amables” financistas, es decir, sus obscuros intereses.
Al pensar en toda esta danza de billetes, en la iniciada campaña electoral 2007, es conveniente plantear unas preguntas: ¿Alguien va dar dinero a un candidato, para su campaña, sin ningún interés?, ¿Si alguien pone de su bolsa, no pensará que al ganar su candidato tiene el derecho a realizar “los negocios” que considere para recuperar y tener ganancias de lo investido?, ¿Será que los financistas dan su contribución, pensando en el bienestar de la población?, ¿Será que los candidatos piensan que no adquieren compromiso al recibir el dinero?, ¡Qué tal!
A las respuestas de las interrogantes hay que prestarles atención, porque nadie llega al poder, a la silla codiciada, sin haber invertido suficiente dinero; vemos que hasta para ocupar un cargo de concejal de una municipalidad de segunda, como la de Quetzaltenango, puede costar Q70 mil y que una alcaldía en la misma línea requiere que el candidato disponga de unos Q500 mil. Ese mismo medio millón de quetzales necesita un aspirante al Congreso, si es que quiere figurar en las primeras casillas, mientras que aspirar a la Presidencia, según los matemáticos, cuesta por lo menos Q25 millones. Y como todo lo mueve el dinero, es claro que si los candidatos no tienen esas sumas, es mejor que se dediquen a otras cosas, menos a competir por la guayaba.
El problema es que, generalmente, esos aspirantes no tienen esas fuertes cantidades de quetzales, como dinero propio, para ponerlo a disposición de los partidos o para destinarlo a su propaganda, sino que la mayoría de veces, lo aporta uno o varios financistas.
Lo que nos está queriendo decir este panorama es que llegar al poder, verdaderamente cuenta, requiere disposición de recursos financieros, más que buenos deseos y planes, porque los que se sustentan únicamente en lo segundo, ahí siguen y seguirán, ocupando los últimos lugares en las elecciones.

PUNTO FINAL. Es innegable, los candidatos necesitan dinero, por ello, la obligación es presentar públicamente a sus financistas; porque de las colectas que unos hacen, ni para los chicles.

Ojo con quienes rodean a los candidatos

Columna del sábado 5 de mayo de 2007

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

Ciudadanos y ciudadanas, chiquillos y chiquillas, (como dijera el ex presidente mexicano Chente Fox), prestemos atención al proceso que oficialmente arrancó esta semana. El Tribunal Supremo Electoral, TSE, una de las pocas instituciones en el país que mantiene credibilidad, dio el pitazo de salida para que los aspirantes a cargos de elección popular se fatiguen por llegar al trono.
Como ciudadanos comunes y corrientes (llamados ccc), no nos queda únicamente ser espectadores de la carrera electoral; para comenzar, sin los electores, el evento no tendría cabida. Entonces, sin pedirlo, y quizás, sin quererlo, todos somos parte del embrollo, así lo plantea el rol democrático. Y si somos parte, queramos o no, estamos obligados a jugar un buen papel, porque de lo contrario, estaríamos dejando que otros decidan por nosotros, situación que, según nuestro pasado, no es nada correcta.
La interrogante es, ¿cómo jugar un buen papel? Simple: tomando buenas decisiones, y para eso habrá que estar despabilados ante los candidatos y sus propuestas, pero, sobretodo, considero que hay que prestar atención a las figuras que acompañan a los aspirantes, aplicando la locución: “dime con quién andas y te diré quién eres”.
En el plano local, vale la pena recordar que la máxima autoridad de un municipio, según el ordenamiento jurídico, es la Corporación o Concejo Municipal, no precisamente el jefe edil. Sin embargo, la mayoría de electores focaliza su atención en la figura del candidato a alcalde, desatendiendo al equipo que lo acompaña.
Por eso, insisto en que no sólo hay que ver, admirar, rechazar u odiar a los candidatos, hay que ver quiénes los acompañan; para el caso de una Municipalidad, tanto alcalde, síndicos y concejales, tienen igual derecho a voz y voto. Al final, gobierna un equipo, no un solo personaje.
Y en esa línea de apertura para conocer a los equipos, de momento, ningún partido político lo plantea, a excepción del Comité Cívico Xel-Ju, que a pesar de llevar más de tres décadas en su lucha por reivindicar la participación indígena, se habré al sector ladino, atendiendo la diversidad étnica del municipio, lo cual se complementa con la forma de integrar la planilla: las bases proponen precandidatos a la Comisión Electoral y candidato a alcalde, aunque finalmente corresponde a la Asamblea aprobar o modificar el listado de concejales y síndicos.

PUNTO FINAL. Se debería evitar que concejales y síndicos lleguen al poder por asares del destino o por fortunas invertidas.