Iba correr sangre, pero se evitó

Columna del sábado 30 de septiembre de 2006

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

La respuesta de los reos de la Granja Penal Cantel, en Quetzaltenango, más que inteligente, fue prudente; salvaron sus vidas, al menos, los encargados del control interno de ese centro irrumpido por la anarquía.
Luego de la toma violenta de Pavón, con saldo de siete reclusos muertos, se avizoraba que lo mismo ocurriría en otras cárceles del país, incluyendo Cantel.
El lunes en horas de la tarde, después del vasto operativo combinado en Fraijanes, el director del Sistema Penitenciario, SP, Alejando Giammattei, lanzó la seria advertencia. Dijo que en breve, al precio que fuera, tomarían el control de todos los penales.
Las palabras de Giammattei, en ningún momento se constituyeron en amenazas, sino en una afirmación de lo que vendría para recuperar el control perdido desde 1996. A sabiendas de lo que se avecinaba, 24 horas después del desalojo en Pavón, el martes, los reclusos de Cantel se sentaron a la mesa, no para discutir, porque para ello no hay tiempo, sino para optar por su única salida: entregar el penal a las autoridades del SP.
La coordinadora de reos, denominada “Unidos por la paz y la esperanza”, redactó la carta y hasta el miércoles por la tarde fue entregada a Giammattei, en la capital; en el documento los reclusos ceden el control del penal y piden que las acciones de las autoridades sean pacíficas.
¿Cómo debe interpretarse la medida o disposición de los reos de Cantel? La primera apreciación que deja es de temor, miedo porque les suceda lo mismo que a los de Pavón. Así es, tiene que darse ejemplo de seriedad en las decisiones y acciones de las autoridades, para que los resultados se den por sí mismos. De no haber asumido la responsabilidad de recuperar Pavón, los reclusos de los demás penales seguirían en este momento viviendo como reyes, solapados por la debilidad y falta de voluntad de quienes gobiernan.
A pesar de la “buena voluntad” de los internos de Cantel, recuperar el control del centro implica una revisión minuciosa y desarticulación de las bandas delincuenciales que ahí han logrado reunirse, favorecidos con traslados dudosos.
Aunque sea de forma pacífica, la semana próxima, cuando Giammattei llegue a Quetzaltenango, se espera que también salgan a luz pública los desmanes ocultos tras las rejas de Cantel.

PUNTO FINAL. Presionado o por voluntad propia, Alejandro Giammattei ha sido protagónico en la recuperación de las cárceles; sería un ideal ministro de Gobernación en el próximo gobierno. Aunque es sabido, el gobernante que llegue hará su santa voluntad.

¡Bravo!, por las huehuetecas

Columna del sábado 16 de septiembre de 2006

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

Arrasaron con todo en las fiestas patrias. Las representativas de Huehuetenango se llevaron las coronas de Reina Nacional y Princesa Indígena Nacional; llegaron para engalanar y presidir los festejos que finalizan mañana.
A mí no me extraña que las huehuetecas salgan triunfantes en los certámenes de belleza, no es la primera vez; hace dos años, Linda Krystal Pérez ostentó el título de Reina Nacional. Ahora el triunfo se repite para Huehuetenango, en la figura de Alejandra Noriega Reyes, Reina Nacional de Independencia 2006-2007. Con los antecedentes sabidos y las características evidentes de Ale, todo señalamiento de fraude, como el manifestado por el público en la velada de elección, debe ser descartado.
La particularidad de la belleza huehueteca podrá observarse hoy en el tradicional Desfile de Carrozas, además de Alejandra Noriega, desfilará Lucía López Fernández, Princesa Indígena Nacional 2006 – 2007; de la etnia Q’anjob’al, existente únicamente en el norte de Huehuetenango.
Aunque parezca coincidencia, este año, también la Rabín Ajaw (Hija del rey) es huehueteca; se trata de Lilian Sales Jacinto, electa entre 77 participantes y coronada en Cobán, en julio pasado.
El punto es que cuando estas huehuetecas empiezan a ser perseguidas por las cámaras y la popularidad las absorbe, se olvidan de su procedencia: el caso de la dotada modelo Sonia Portillo, imagen de marcas como Hooters, que se olvidó de su natal La Mesilla, en La Democracia, Huehuetenango. A Sonia la conocí en Huehue, pasó el tiempo y cuando la volví a ver en la capital; saben qué: decía que era originaria, quién sabe de que otro lugar, menos del paso fronterizo. Conste que esto más que crítica apunta a ser una reflexión, porque no pasa nada con el origen de las bellezas que luego se convierten en modelos reconocidas; lo importante es dónde están y cómo lo han conseguido: con esfuerzo y constancia.
Para quien cree que ya halagué mucho a las huehuetecas, tiene razón, porque no sólo en ese departamento deslumbra la belleza femenina. También no es necesariamente cierto que las mujeres más hermosas sean del Oriente, eso al menos ha sido contradicho con las últimas reinas nacionales.

PUNTO FINAL. Hablando de reinas nacionales, es de aplaudir y reconocer el exitoso comienzo de la quetzalteca Verónica De León Régil, en su faceta de conductora en Guatevisión. Abiertamente reconoce ser chiva, lo cual la hace más agraciada.

Recordando a Eulalia Camposeco Cruz

Columna del sábado 2 de septiembre de 2006

César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
VERITAS

Un amor, pero del bueno, sin condiciones. Convivieron y trabajaron juntos desde que se conocieron. Ella no está más, partió el 20 de agosto, justo cuando cumplían 22 años de haberse conocido, en Panamá.
Es la historia de una indígena guatemalteca, la psicóloga Eulalia Camposeco Cruz y el periodista colombiano, Estheiman Amaya Solano; verdaderamente particular, ni en las telenovelas. Sin todavía presentarse, él la vio y desde ese momento sabía que ella era el amor de su vida. Mirándola, le dijo: “con usted me voy a casar”; cuentan que salió corriendo, espantada. Y así fue, lo cumplieron: hasta que la muerte logró separarlos.
Ese curso internacional de cooperativismo, al que asistieron, marcó el inició de una relación que hoy deja un profundo vacío, pero que sus vástagos, José Damián, de 10 años, y Juan Estheiman, de 12, tendrán una magnífica historia que compartir, la de sus papás.
El cáncer le terminó ganando la batalla a Eulalia, que no fue fácil, porque cuando los médicos se lo detectaron, le daban dos meses de vida; sacó fuerzas y se mantuvo dos años más, tiempo en el que su compañero, se convirtió en su enfermero, confidente, consolador y compañía inseparable.
Estheiman convirtió su casa en oficina, para estar presto a cualquier necesidad de la mujer de su vida; por ello, ahora que descansa en paz, él se siente en el mismo ambiente: tranquilo. Siempre estuvo allí y luchó con ella hasta el final, un final en el que ella prefirió que no estuviera.
Nunca se había despegado de ella y justo cuando él viajaba a Suecia, el 20 de agosto reciente, pasó lo que pasó; como si el destino les hubiera robado la despedida o a lo mejor les dejó el mensaje que para ellos no podría haber despedida.
A Eulalia la conocí en 1996, apenas una década, pero tengo mucho para recordarla. Con su carácter y valentía, muy pocas mujeres he conocido. Jamás firmó, que yo haya visto, con su apellido de casada, porque era una fiel defensora de la libertad y autonomía de las féminas.
Cuando en los 90, Eulalia era directora del entonces periódico El Regional, reconozco que sin experiencia, más que voluntad, me abrió las puertas al mundo del periodismo, profesión que en la actualidad disfruto tanto.
Memoraré siempre su sonrisa, su exigencia y compromiso con el quehacer informativo. Esa combinación de psicóloga y periodista fue genial. ¡Descanse en paz!

PUNTO FINAL. Antes de fallecer, sin saberlo su esposo, Eulalia pidió a sus familiares que cuando muriera la sepultaran con la ropa que vestía el día que se conocieron; y así fue. Eso es amor.